Saturday, January 30, 2010

Nine [Rob Marshall, 2009]

Nine

La historia del musical, tanto en los escenarios de Broadway como en Hollywood, debe dividirse en antes y después de Bob Fosse.

En el caso de Hollywood, del clasicismo que impusieron maestros como Vincente Minnelli y Stanley Donen, pasando por la enorme influencia creativa que intérpretes como Fred Astaire tenían sobre las producciones que protagonizaban, Bob Fosse vino a romper con todos los parámetros impuestos hasta ese momento.

Fred Astaire decía que durante un número musical, el intérprete debía mostrarse en todo momento de los pies a la cabeza, sin primeros planos, pocos planos medios, y sin cortes, pues la edición debía realizarla el propio espectador con sus ojos. La única labor de la cámara era seguir –preferiblemente en una sóla toma– los movimientos de las figuras frente a ella.

Obsérvese el siguiente ejemplo: el propio Fred Astaire en Blue Skies, durante el número músical que muchos consideran como uno de los mejores jamás filmados:

Y más o menos así se hizo por años hasta la llegada de Bob Fosse, quién revolucionó la forma en que se veía el musical con dos elementos: movimiento y montaje.

Obsérvese ahora este ejemplo de Sweet Charity, su debut cinematográfico que coincidencialmente está basado una película de Fellini, Le Notti de Cabiria. Cualquier parecido con Chicago no es pura coincidencia:

Del estatismo visual y la imagen limpia e inocente de Fred Astaire y Ginger Rogers, Bob Fosse mostró el baile como un ejercicio sexual, erótico, donde el movimiento, tanto de la cámara como de los bailarines, podía adquirir el significado que el autor deseara. Bob Fosse entendía mejor que nadie aquella máxima de Sergei Einsenstein de que el montaje es el ejercicio de transformación de la imagen a través de cortes y sucesiones.

¿Y para qué toda esa introducción? Para tratar de entender de dónde viene Rob Marhsall y por qué Nine es un intento fallido.

Con el resonante éxito de Chicago, una película que debe todo a Bob Fosse, las compararaciones de Marshall con este último prácticamente se escribieron sólas: desde el tratamiento del frame cinematografíco como un gran escenario, hasta las coreografías enérgicas, la edición entrecortada, y la fuerte carga erótica y de cinismo.

El famoso Principio de Peter, el que establece que una persona escalará peldaños en su vida profesional hasta alcanzar su nivel de incompetencia parece haberse cumplido con Marhsall, y Nine es la reafirmación de ello. Intentar emular a Fellini, así sea con un material que es una adaptación de una adaptación, es trabajo de ligas mayores.

Marshall empezó a mostrar sus costuras con la fracasada Memoirs of a Geisha, una película inerte, sin vida alguna, pero eso sí, exquisitamente decorada y retratada. En ella quedó demostrado que Marshall, quien fuera coreógrafo antes de entrar al mundo del cine, es un esteticista interesado más en el flash visual, en el estilo por encima de la sustancia, lo cual no es ningún pecado siempre y cuando sea hecho con algo de rigor.

En Nine, durante el peor número musical en una película que posee varios de dónde escoger, el personaje de Kate Hudson, periodista de la revista Vogue, canta las maravillas de Guido Contini, el director más emblemático del cine italiano. Mientras recitaba unas letras que causan pena ajena, repitiendo Guido-Guido-Guido una y otra vez, no podía dejar de pensar que aquel personaje ES Rob Marshall.

En esta canción, el personaje y el mismo Rob Marshall dejan a Guido Contini, quien no es más que la representación de Federico Fellini igual que lo fuera Marcello Mastroianni en , reducido a un director de comerciales de turismo. Según declara el personaje de Hudson –quien a partir de ahora asumo es Rob Marshall– en la escena que abre la película: “el estilo es el nuevo orden.”

El personaje –y Marhsall, quien se toma esa declaración como estandarte para el resto de la película– remata esa afirmación cuando canta durante el número musical de marras que Guido Contini [y Fellini] captura la escencia del cine italiano: Fiats que recorren a toda velocidad las calles de Roma, hombres en trajes y lentes oscuros que fuman todo el día y mujeres con peinados altos sentadas en un café de Positano.

Sí, eso son Fellini y su cine para Rob Marshall, y he ahí la razón por la que Nine simplemente no funciona: un director impersonal dirigiendo la historia más personal de todas.

Nine 1

No sólo un director impersonal, es un director que toma como punto de partida un musical montado en un escenario, y lo transporta al cine sin sacarlo del escenario. Una película que se supone es una celebración del arte cinematográfico y sus creadores, pero que se encuentra irremediablemente confinada al teatro.

Para ser un supuesto creador desarrollado en las tablas de Broadway, Rob Marshall parece aterrado de la que ha sido la idea central del musical como género desde su génesis: que sus intérpretes irrumpan a cantar o bailar cuando la palabra hablada no basta para expresar lo que sienten. Para evitarlo, se ha inventado un recurso que funcionó con éxito en Chicago, pero que en el caso de la presente es una de las razones de su fracaso, que es que todos los números musicales tomen lugar en la imaginación de su protagonista, entrecortando entre el mundo real y el mundo musical imaginario.

En Chicago, un musical inspirado en el vaudeville, que todos sus números musicales tomaran lugar en un escenario de vaudeville y en la imaginación de una mujer que no veía la hora de subirse en un escenario y ser una estrella, era una idea genial y novedosa, pero queriendo extrapolar ese truco a un universo totalmente diferente, Marshall  fracasa estrepitosamente. Evitando que el canto y el baile hablen por sí sólos, Marshall disfraza esos momentos con una edición excesiva y distrayente, sin dejar espacio ni tiempo a ninguno de estos dos mundos para desarrollarse correctamente. No hay una frase completa en este mundo musical imaginario que no sea interrumpida al menos dos veces con un regreso al real.

Todo lo anterior fuese peccata minuta [¡italiano!] si la esencia del personaje de Guido Contini/Anselimi, el corazón de esta historia, se hubiese respetado, pero no. De un sinvergüenza adorable, que como Mastroianni en camina por los pasillos dando brinquitos esquivando sus problemas, Guido Contini se transforma al servicio de Daniel Day Lewis en otra alma torturada, un tipo despreciable y sin atisbo de encanto, que en lugar de atraer a todas estas mujeres debería enviarlas huyendo aterradas.

El objetivo central debería ser presentar una visión de este hombre y la enorme carga emocional que pesa sobre sus hombros, cuya historia se basa en un llamado desesperado a todas sus musas para que lo visiten y lo inspiren en su peor momento de sequía creativa, pero esto sólo es una excusa para que [como en un proceso perfunctorio en el que se van tachando nombres de una lista] vayan apareciendo cada una de las mujeres de su vida –su esposa, su amante, su futura amante, su musa, su madre, su diseñadora de vestuario y una prostituta– y canten y bailen en su mente sin aportar nada. Este creo que es el primer musical en el que si se eliminara el 90% de sus números musicales, no cambiaría nada. Pocos de estos momentos sirven para avanzar la historia, todo lo contrario, terminan siendo una distracción.

En un momento, Guido hace a su diseñadora de vestuario interpretada por Judi Dench un comentario derogatorio sobre el Folies Bergère de París. A partir de ese simple comentario se monta todo un número musical que, aunque magistralmente interpretado por Dench, no aporta absolutamente nada a la historia.

Como si fuera poco que casi todos los números musicales se sientan ajenos a la historia, Marshall los presenta sin imaginación alguna en el mismo escenario una y otra vez. Los lemas de esta película se supone que son BE ITALIAN! CINEMA ITALIANO!, pero de Italia y de cine nada. Imaginen la infinidad de posibilidades de montaje para una canción llamada My Husband Makes Movies o Be Italian. Nine es una sucesión de oportunidades desperdiciadas.

Marion Cotillard Luisa

La que sale mejor librada de todo es Marion Cotillard, una actríz que se crece con cada rol, con un rostro y unos ojos que saben contener las lágrimas con una elegancia y estoicismo de actríz de cine mudo. Como Luisa, la esposa resignada interpretada por Anouk Aimee en , el de Cotillard es el único personaje que trasciende el ser un recorte de un catálogo de Victoria's Secret.

Las demás, incluyendo a una desperdiciada Sophia Loren, lo único italiano en este entuerto tan italiano como un pizza hawaiana, hacen lo que la historia exige de ellas, verse hermosas, seductoras, y pasar de largo y sin trascendencia al servicio de un director que no sabe lo que está haciendo.

Para ver verdaderas historias sobre lo que significa el bloqueo creativo y la lucha de un artista por balancear vida y trabajo, sólo hay que acercarse a dos homenajes a Fellini y a hechos con clase y altura por directores con visión de CINE: All That Jazz del propio Bob Fosse, y Stardust Memories de Woody Allen.

Por mucho que se lo proponga, Rob Marshall NO es Bob Fosse y jamás lo será hasta que entienda que sin emoción como base, la impresión que causa una imagen perdura sólo hasta que aparece la siguiente.

 

*Si quieren escuchar la música de la película, vayan a este post que escribí hace unas semanas.

Monday, January 18, 2010

El cine como fibra histórica

GOD

Movies are the memories of our lifetime, we need to keep them alive.

“…as William  Faulkner said, <<The past is never dead, it’s not even past>>, and as far as I’m concerned, making films and preserving them are the same thing. In this room, none of us who make films or watch them would be here without the people who came before us. Whether its [Cecil B.] DeMille, [Alfred] Hitchcock, the Senegalese director [Ousmane] Sembene, [Akira] Kurosawa, John Ford, [Vittorio] De Sica, [Ingmar] Bergman, Satyajit Ray, we are all walking in their footsteps everyday, and it’s humbling to have my name even so modestly joined to Cecil B. DeMille’s, the ultimate showman. To myself and many other filmmakers, De Mille’s name is synonymous with the big show, the spectacular,  and seeing his films was an event, and in a sense his films represent the shared landscape of our childhood, the world as we dreamed it…it’s bigger than life, blazing color, fast moving, easily understood, and when you saw a De Mille picture it stayed with you, there was the power of that shared experience with a big audience, and always within the spectacle was a strong story on a more human scale, so when I got to make my own films, no matter what they looked like, the overall intention always was to tap into the powerful cinematic experience that characterize a De Mille picture. OK, so Goodfellas doesn’t  exactly bring to mind The Greatest Show on Earth, but the drive to effect the audience was the same, he made these pictures for us, the audience,  so that we could live in their wonders. He was there from the beginning. When films were born, he helped create the narrative, style and language that we use today, shaped film as an art-form, as a business and as a mythical landscape, he led the way to all of us, and when we look as his films, or Hitchcock’s or Kubrick’s we all remember that motion pictures are part of the continuum, a living ongoing history, and for me to be a part of all that, well, I thank you, I thank you so much.”

 

“Como dijera William Faulker, <<El pasado nunca muere, ni siquiera es pasado>>, y en lo que a mi concierne, hacer películas y preservarlas es lo mismo. En esta sala, ninguno de nosotros que hacemos o vemos películas estaría aquí sin los que estuvieron antes que nosotros. Ya sea [Cecil B.] DeMille, [Alfred] Hitchcock, el director senegalés [Ousmane] Sembene, [Akira] Kurosawa, John Ford, [Vittorio] De Sica, [Ingmar] Bergman, Satyajit Ray, todos estamos caminando tras sus huellas, así que me siento humilde de que mi nombre se asocie al de Cecil B. De Mille, el máximo hombre espectáculo. Para mí y para muchos otros directores, el nombre de De Mille es sinónimo de lo grandioso, lo espectacular, ver sus películas era un evento. De alguna forma, sus películas representan el paisaje compartido de nuestra niñez, el mundo como lo soñamos…más grande que la vida misma, dorrochando color, cargado de movimiento, fácilmente comprensible. Cuando veías una película de De Mille se quedaba contigo, tenía el poder de esa experiencia compartida con una gran audiencia, y siempre dentro del espectáculo se hallaba una historia firme, humana, así que cuando tuve la oportunidad de hacer mis propias películas, no importara como se vieran, la intención última fue siempre concectar con la poderosa experiencia cinematográfica que caracteriza a una película de De Mille. Bien, Goodfellas no traerá a la mente a The Greatest Show on Earth, pero el deseo de lograr un efecto en la audiencia es el mismo, él hizo esas películas para nosotros, la audiencia, para que podamos vivir en sus maravillas. Estuvo allí desde el principio, cuando el cine nació, ayudó a crear la narrativa, el estilo y el lenguaje que utilizamos hoy día, dio forma al cine como forma artística, como negocio y como paisaje mítico, trazó el camino para todos nosotros, y cuando vemos sus películas, las de Hitchcock o las de Kubrick, recordamos que las películas son parte de la fibra histórica, una historia en constante movimiento, viva, y para mí, ser parte de eso…gracias, muchísimas gracias”  – Martin Scorsese aceptando su premio Cecil B. DeMille anoche en los Golden Globes.

 

Como si sus contribuciones como realizador no fuesen ya suficientes, Martin Scorsese es el líder y la autoridad en lo que a preservación y difusión fílmica se refiere. Scorsese vive y respira cine, el entusiasmo con el que habla sobre cine es desbordante y contagioso.

Hay dos documentales que recomiendo encarecidamente a todo el interesado por iniciarse en el cine y la apreciación cinematográfica: A Personal Journey Through American Movies, una de las mejores lecciones de historia cinematográfica que cualquier persona podría tomar, en la cual Scorsese nos lleva en un viaje género por género a través del nacimiento y evolución del cine norteamericano, ofreciendo comentario riquísimo y repleto de información. El otro es Il Mio Viaggio in Italia, en el que hace lo propio con el cine italiano, concentrándose especialmente en la manera en la que estas películas y su condición de italo-americano dieron forma a  su estilo y su manera de hacer cine.

Sunday, January 17, 2010

Golden Globes 2010

Golden Globes

Los Golden Globes han adquirido un falso aire de legitimidad como consecuencia de dos cosas: primero, el apoyo de los estudios que ven el evento como un excelente vehículo de publicidad para sus películas oscarizables, y segundo, el apoyo masivo de estrellas que buscan ver y ser vistas. Todo esto ayuda a ocultar que detrás de esta premiación se encuentra una organización plagada de escándalos, de alegaciones de corrupción y de “periodistas” y “críticos” a los que nadie conoce.

¿La mejor forma de predecir los ganadores? El que sea la estrella más grande del grupo, o el que la organización vea como el más seguro ganador del Oscar.

Al menos el evento televisivo es más entretenido e informal que otros, sin duda alguna en parte gracias al alcohol que se sirve toda la noche, y, este año, a la presencia de uno de los mejores comediantes de la actualidad como MC: Ricky Gervais.

Este año las categorías que más me importan son las de Serie Dramática, donde está nominada Mad Men por su extraordinaria tercera temporada [de la que comentaré dentro de poco], así como sus protagonistas Jon Hamm  y January Jones.  Los tres ganarán.

Veamos el resto:

Predictini

Mejor Película – Drama

   1. Avatar
   2. The Hurt Locker 
   3. Inglourious Basterds 
   4. Precious
   5. Up in the Air

Ganará: Avatar

Yo votaría por: The Hurt Locker

Debió estar nominada: Bright Star.

 

Mejor Película – Comedia, Musical 

   1. 500 Days of Summer
   2. The Hangover
   3. It’s Complicated
   4. Julie & Julia
   5. Nine

Ganará: Quiero creer que la HFPA votará por 500 Days of Summer y se ahorrará la humillación y la burla que causaría darle el premio a Nine

Yo votaría por: 500 Days of Summer

Debió estar nominada: In the Loop debió estar nominada y ganar.

 

Mejor Director

   1. Kathryn Bigelow – The Hurt Locker
   2. James Cameron – Avatar
   3. Clint Eastwood – Invictus
   4. Jason Reitman – Up in the Air
   5. Quentin Tarantino – Inglourious Basterds

Ganará: Kathryn Bigelow. La HFPA puede que no se sienta "obligada" a darle el premio a una mujer [ya se lo dieron a Barbra Streisand por Yentl], pero este es el año de Kathryn Bigelow

Yo votaría por: Kathryn Bigelow

Debió esta nominado: Wes Anderson por Fantastic Mr. Fox, Jane Campion por Bright Star, o Michael Haneke por Das Weisse Band en lugar de Clint Eastwood.

 

Mejor Actor  – Drama

   1. Jeff Bridges – Crazy Heart
   2. George Clooney – Up in the Air
   3. Colin Firth – A Single Man
   4. Morgan Freeman – Invictus
   5. Tobey Maguire – Brothers

Ganará: George Clooney

Yo votaría por: Jeff Bridges

Debió estar nominado: Nicolas Cage por Bad Lieutenant: Port of Call New Orleans, la mejor actuación masculina del año ignorada por todos. La nominación a Tobey Maguier es una burla.

 

Mejor Actor – Comedia, Musical

   1. Matt Damon – The Informant!
   2. Daniel Day-Lewis – Nine
   3. Robert Downey, Jr. – Sherlock Holmes
   4. Joseph Gordon-Levitt – 500 Days of Summer
   5. Michael Stuhlbarg – A Serious Man

Ganará: Daniel Day-Lewis, Nine

Yo votaría por: Matt Damon, The Informant

Debió estar nominado: Peter Capaldi por In the Loop, aunque sea fraude ponerlo como principal.

 

Mejor Actríz – Drama

   1. Emily Blunt – The Young Victoria
   2. Sandra Bullock – The Blind Side
   3. Helen Mirren – The Last Station
   4. Carey Mulligan – An Education
   5. Gabby Sidibe – Precious

Ganará: Carey Mulligan, An Education

Yo votaría por: Carey Mulligan, An Education

Debió estar nominada: Tilda Swinton por Julia y Abbie Cornish por Bright Star.

 

Mejor Actríz – Comedia, Musical

   1. Sandra Bullock – The Proposal
   2. Marion Cotillard – Nine
   3. Julia Roberts – Duplicity
   4. Meryl Streep – It’s Complicated
   5. Meryl Streep – Julie & Julia

Ganará: Meryl Streep, Julie & Julia

Yo votaría por: Marion Cotillard, Nine [aunque ponerla como principal es un fraude]

Debió estar nominada: Allison Lohman por Drag Me to Hell [no es broma].

 

Mejor Actor Secundario

   1. Matt Damon – Invictus
   2. Woody Harrelson – The Messenger
   3. Christopher Plummer – The Last Station
   4. Stanley Tucci – The Lovely Bones
   5. Christoph Waltz – Inglourious Basterds

Ganará: Christoph Waltz, Inglorious Basterds

Yo votaría por: Christoph Waltz, Inglorious Basterds

Debió estar nominado: Alfred Molina por An Education.

 

Mejor Actríz Secundaria 

   1. Penelope Cruz – Nine
   2. Vera Farmiga – Up in the Air
   3. Anna Kendrick – Up in the Air
   4. Mo’Nique – Precious
   5. Julianne Moore – A Single Man

Ganará: Mo'Nique, Precious.

Yo votaría por: Vera Farmiga, Up in the Air.

Debió estar nominada: Marion Cotillard por Nine. Su actuación es secundaria, no principal. La otra sería Rosamund Pike por An Education.

 

Mejor Guión Original o Adaptado

   1. Nancy Meyers – It’s Complicated
   2. Neil Bloomkamp, Terri Tatchell – District 9
   3. Mark Boal – The Hurt Locker
   4. Quentin Tarantino – Inglourious Basterds
   5.  Jason Reitman, Sheldon Turner – Up in the Air

Ganará: Quentin Tarantino, Inglorious Basterds

Yo votaría por: Quentin Tarantino, Inglorious Basterds

Debieron estar nominados: Los Coen por A Serious Man, Noah Baumbach y Wes Anderson por Fantastic Mr. Fox, los guionistas de In the Loop, Jane Campion por Bright Star.

 

Mejor Película en Habla No Inglesa

   1. Un Prophète  – Francia
   2. Los Abrazos Rotos  – España
   3. Das Weisse Band – Alemania 
   4. La Nana  – Chile
   5. Baaria  – Italia

Ganará: Das Weisse Band de Michael Haneke, Alemania

Yo votaría por: Das Weisse Band

Debieron estar nominadas: La Teta Asustada de Claudia Llosa, Perú, y Madeo de Joon-Ho Bong, Corea.

 

Mejor Película Animada 

   1. Cloudy with a Chance of Meatballs  – Sony
   2. Coraline  – Focus Features
   3. Fantastic Mr. Fox  – Fox
   4. The Princess and the Frog – Disney
   5. Up – Pixar 

Ganará: Up

Yo votaría por: Fantastic Mr. Fox

Debió estar nominada: Mary & Max.

 

Mejor Banda de Sonido Original 

   1. James Horner  – Avatar
   2. Marvin Hamlisch  – The Informant!
   3. Abel Krozeniowski  – A Single Man 
   4. Michael Giacchino – Up
   5. Carter Burwell, Karen Orzolek – Where the Wild Things Are

Ganará: Michael Giacchino, Up

Yo votaría por: Michael Giacchino, Up

Debieron estar nominados: Michael Giacchino por Star Trek, Danny Elfman por Terminator Salvation, o Alexander Desplat por Fantastic Mr. Fox.

 

Mejor Canción Original

   1. I See You – Avatar
   2. Winter – Brothers
   3. The Weary Kind – Crazy Heart
   4. I Want to Come Home – Everybody’s Fine
   5. Cinema Italiano – Nine

Ganará: I See You, Avatar

Yo votaría por: The Weary Kind, Crazy Heart

Debió estar nominada: Take it All de Nine en lugar de el desastre de Cinema Italiano.

 

Los Golden Globes son esta noche a las 8:00pm ET en NBC, y en TNT y Sony para Latinoamérica.

 

 

Actualización…

Not this Shit Again

Ahora leo esto y me da risa, pero no sólo por mis desastrozas predicciones, sino por comprobar una vez más que darle cualquier tipo de peso o atención a esta premiación es un ejercicio futil.

Nueva vez queda claro que para congraciarse con los miembros de la HFPA sólo hay que ser glamouroso, y estar en una película que haya hecho mucho dinero. Premiar estrellas atraerá a más estrellas que estarán en su próxima ceremonia.

En el año de Tilda Swinton en Julia, Carey Mulligan en An Education, Charlotte Gaingsbourg en Antichrist y Abbie Cornish en Bright Star, premiar a Sandra Bullock por The Blind Side deja clarísimas el tipo de prioridades de esta organización.

Me rehuso a creer que vivimos en una era en la que Avatar y The Hangover son las mejores películas del año.

Pero no desfallezcan, no se den por vencidos en su fe por la humanidad aún, todo quedará resuelto cuando finalmente revele la lista definitiva de lo mejor del año. La mía. Espérenla con ansias en algún momento de lo que queda del mes.

Sunday, January 3, 2010

National Society of Film Critics, II

Pauline Kael

Pauline Kael, miembro fundadora de la NSFC, y atenta vigilante desde el fuego eterno del averno de sus premios cada año.

El año pasado hablaba sobre cómo la National Society of Film Critics era la más exclusiva y prestigiosa de todas las asociaciones de críticos cinematográficos de Estados Unidos, y cómo esa selectividad en cuanto a quiénes son sus miembros aumenta, al tiempo que la crítica cinematográfica del norte se convierte cada año en mayor objeto de dudas. Como dice el inefable Armond White, el deseo de pertenecer y la mentalidad de grupo ha dado un golpe fortísimo a la auténtica crítica cinematográfica. La línea entre reportero y crítico cada día disminuye más.

La NSFC no sigue pautas, y por regla se aleja de la mentalidad de ganado que aqueja a todas las demás asociaciones, que año tras año entregan sus premios a las mismas películas semana tras semana, en una carrera  que parece ser por quién se acerca más a las selecciones de la Academia y no por premiar verdaderamente lo mejor del año.

Los años en que surge un verdadero consenso al que hasta la NSFC se une son muy raros. En sólo tres ocasiones las tres asociaciones más importantes – el New York Film Critics Circle [NYFCC], la Los Angeles Film Critics Asociation [LAFCA] y la NSFC – han coincidido: Goodfellas en 1991, Schindler’s List en 1994, y L.A. Confidential en 1998. Este año sería la cuarta con The Hurt Locker.

El Oscar como Mejor Director  –el premio que este año adquiere la mayor importancia entre todos al tener 10 películas nominadas– cada día se vislumbra más seguro para Kathryn Bigelow. Por otro lado, cada día que pasa y con cada record nuevo que rompe, Avatar se parece más a Titanic y Dances with Wolves, mientras The Hurt Locker se parece a Goodfellas y L.A. Confidential – el blockbuster monstruoso que puede más que la favorita de la crítica. Todo tiene que cambiar para seguir igual.

En fin, los resultados de los premios de la NSFC con sus puntajes. La cercanía entre algunos contrincantes es interesante y el mejor premio de todos es sin dudas el de Mejor Dirección Artística para Fantastic Mr. Fox:

 

Mejor Película:
1. The Hurt Locker – 64 [Dir. Kathryn Bigelow]
2. Summer Hours – 23 [Dir. Olivier Assayas]
3. Inglourious Basterds – 17 [Dir. Quentin Tarantino]

 

Mejor Director:
1. Kathryn Bigelow por The Hurt Locker – 85
2. Olivier Assayas por Summer Hours  – 23
3. Wes Anderson por Fantastic Mr. Fox – 18

 

Mejor Película de Habla No-Inglesa:
1. Summer Hours – 61 [Dir. Olivier Assayas]
2. Everlasting Moments – 21 [Dir. Jan Troell]
3. Police, Adjective – 20 [Dir. Corneliu Porumboiu]
3. 35 Shots of Rum – 20 [Dir. Claire Denis]

 

Mejor Película de No-Ficción [Documental]:
1. The Beaches of Agnes – 40 [Dir. Agnes Varda]
2. Tyson – 30 [Dir. James Toback]
3. Anvil! The Story of Anvil – 25 [Dir. Sacha Gervasi]

 

Mejor Guión:
1. Joel Coen, Ethan Coen por A Serious Man – 33
2. Olivier Assayas por Summer Hours – 25
3. Quentin Tarantino por Inglorious Basterds – 22

 

Mejor Actríz:
1. Yolande Moreau por Seraphine – 22
2. Meryl Streep por Julie & Julia y Fantastic Mr. Fox – 21
3. Abbie Cornish por Bright Star – 19

 

Mejor Actor:
1. Jeremy Renner por The Hurt Locker – 30
2. Jeff Bridges por Crazy Heart – 24
3. Nicolas Cage por Bad Lieutenant: Port of Call New Orleans – 15 

 

Mejor Actríz Secundaria:
1. Mo’Nique por Precious – 28
2. Anna Kendrick por Up in the Air – 24
2. Samantha Morton por The Messenger – 24

 

Mejor Actor Secundario:
1. Christoph Waltz por Inglorious Basterds – 28
1. Paul Schneider por Bright Star – 28
2. Christian McKay por Me and Orson Welles – 27

 

Mejor Cinematografía:
1. Christian Berger por Das Weisse Band [The White Ribbon] – 33
2. Barry Ackroyd por The Hurt Locker – 32
3. Jan Troell por Everlasting Moments – 19

 

Mejor Dirección Artística:
1. Nelson Lowry por Fantastic Mr. Fox – 43
2. Rick Carter por Avatar – 28
3. Henry Selick por Coraline – 12

 

Las próximas dos semanas se activan con los anuncios del PGA [el gremio de los productores], DGA [el de los directores], el WGA [el de los escritores], la pre-selección de los BAFTA, y las ceremonias de los Golden Globes y los Broadcast Film Critics Awards.

Avatar, The Hurt Locker y Up in the Air son los tres nombres que veremos repetirse una y otra vez.

Monday, December 28, 2009

Bright Star [Jane Campion, 2009]

Bright Star TarkovskiBright star, would I were stedfast as thou art
Not in lone splendour hung aloft the night
And watching, with eternal lids apart
Like nature's patient, sleepless Eremite
The moving waters at their priest-like task
Of pure ablution round earth's human shores
Or gazing on the new soft-fallen mask
Of snow upon the mountains and the moors--
No - yet still stedfast, still unchangeable,
Pillow'd upon my fair love's ripening breast,
To feel for ever its soft fall and swell,
Awake for ever in a sweet unrest,
Still, still to hear her tender-taken breath,
And so live ever - or else swoon to death.
Películas de la belleza de Bright Star no se encuentran a menudo.
Y no hablamos sólo de su deslumbrante belleza estética, una belleza que llega casi al trascendentalismo, sino también de la belleza de su guión, autoría de la misma Jane Campion, y estructurado en su caracter pausado y contemplativo como si se tratara de un poema del propio John Keats, su objeto de estudio secundario. Y digo secundario, porque quien interesa no es el creador, sino las cosas que lo inspiran a crear, la principal de ellas una mujer con la que vive el tipo de romance trágico del que están hechas las leyendas.
Desde las hermanas de Sweetie hasta Kate Winslet en su travesía por la India en Holy Smoke, la mujer siempre ha tenido el rol protagónico en la filmografía de una directora decididamente feminista como Jane Campion. Hay dos heroínas Campion-ianas que están particularmente conectadas con la Fanny Brawne –exquisitamente interpretada por Abbie Cornish– de Bright Star: la primera es Isabel Archer [Nicole Kidman] en The Portrait of a Lady, una mujer única en búsqueda de su lugar en un mundo nuevo para ella y en el que tiene todo en contra, y la otra es Ada McGrath [Holy Hunter] en The Piano, una mujer que como Brawn utiliza su talento natural [la música para una, la costura para la otra] como medio de expresión, y también  para marcar su territorio y poderío. Porque el amor según Campion es un sentimiento territorial, tanto de espacio como de posesión.
Estas dos, igual que todas las mujeres de Campion, comparten con Fanny Brawne otro detalle: son aventureras empoderadas en un viaje de auto-descubrimiento, mujeres que por su individualidad deben luchar contra las reglas del convencionalismo dictado por las figuras masculinas.
Aquí Campion intenta algo nuevo para ella, y es realizar un biopic que se sale del tradicional esquema de contar episódicamente los momentos más importantes de una figura histórica.  En su lugar, se concentra  en un período específico, su más prolífico, y lo enfoca desde la perspectiva de –¿quién mas?– una mujer.
El romanticismo como movimiento artístico partió de la idea de celebrar la majestuosidad  de la naturaleza, ensalzar lo bello y exponer la belleza como el balance perfecto entre lo funcional y lo agradable a los sentidos. Pero más que cualquier otra cosa, el romanticismo se trataba de demostrar la supremacía del amor por encima de todos los demás sentimientos. Jane Campion ha logrado el milagro de capturar en filme la escencia más pura del romanticismo.
Al igual que lo ha hecho Terrence Malick desde los inicios de su carrera, alcanzando su punto más alto en su obra maestra The New World, Campion se apoya en un lenguaje audiovisual basado en mostrar la conexión mutualista del hombre con la naturaleza -en este caso un artista- y la utiliza como una extensión de la persona [la naturaleza se comporta como el hombre que se nutre de ella], y como la más inagotable de las fuentes de inspiración. Keats concibió Ode to a Nightingale, uno de sus poemas más famosos, al contemplar la simpleza de un ruiseñor posado en una rama. La aparente sencillez de sus palabras está cargada de una profunda belleza, en la que celebra la perfección de una creación de la naturaleza, y a la vez se lamenta con una sonrisa de su muerte que se acerca: “Now more than ever seems it rich to die/ To cease upon the midnight with no pain/ While thou art pouring forth thy soul abroad/ In such an ecstasy.”
En sus poemas, John Keats trataba de encapsular sensaciones, no pensamientos, y entendiendo ello, Campion logra retratar la emoción indescriptible que produce el roce de una mano o una simple mirada. Porque aquí, a diferencia de otras de sus películas en la que ha demostrado de sobra que no se priva de mostrarlo todo cuando es necesario, el romance se expresa a través de caricias inocentes y miradas. Joan Keats y Fanny Brawne viven en una especie de sueño taciturno, un rêverie en que la presencia del ser amado puede sentirse hasta en el viento que mueve una cortina.
Bright Star 1
Como una poesía, Bright Star no necesita entenderse, sino dejarse encantar por ella, permitirse ser seducido por el ritmo de sus imágenes y sonidos. Campion ha creado una sonata de cuerdas y cello para la pantalla, que además de ser una demostración de las alturas que puede alcanzar el cine como medio para capturar la belleza en todas sus manifestaciones, es también una auténtica obra de arte que sirve como meditación sobre el amor y el proceso en que se obtiene y [dolorosa pero ineludiblemente] se pierde.

“A thing of beauty is a joy for ever/ Its loveliness increases; it will never pass into nothingness/ but still will keep a bower quiet for us, and a sleep/ Full of sweet dreams, and health, and quiet breathing.” – Endymion, John Keats.
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¡Felíz 2010!

Sunday, December 27, 2009

Sobre los críticos y la crítica, II

Anton Ego 

Anton Ego – crítico y sourpuss extraordinaire.

Mientras termino las 1,350 reseñas que iré publicando en los próximos días [Fantastic Mr. Fox y Nine son la próximas], aprovecho para dar un poco de seguimiento a un post que publiqué hace un año, el cual surgió  luego de leer una apreciación de Roger Ebert sobre el papel de los críticos en el mundo de hoy.

Ahora me encuentro con otro escrito, autoría de Devin O’Leary de alibi.com, en referencia a la estrepitosa disminución de críticos cinematográficos  laboralmente activos en la prensa  norteamericana,  cuando  paralelamente florence la aparición de críticos copy/paste, la repetición de información sin ningún tipo de análisis ni comentario, y de blogs de chismes que pretenden incluir comentario fílmico “serio” mientras se dedican a alimentar la creciente y dañina cultura de adoración a las celebridades. Al margen de ello, también pienso en la actitud de ciertas personas, que ciegamente se oponen a todo el que ose “criticar” el trabajo ajeno, irónicamente  practicando el mismo ejercicio que ellos mismos denostan.

Me tomo la libertad de traducir un par de extractos:

“Creo que la crítica cinematográfica tiene una función valiosa. Incentiva a la gente a pensar un poco más seriamente sobre las películas que consume. Sí, las películas existen principalmente como fuente de entretenimiento, ¿pero acaso ello significa que no se puede ser un consumidor informado también en materia fílmica?”

y luego sigue…

“Cuando compras un automóvil, le preguntas a tus amigos que saben de autos sobre lo que piensan. Lo mismo debería ocurrir con el cine. Los críticos de cine no son sólo bocones con una opinión [al menos no todos lo somos]. Un buen crítico de cine conoce la historia del cine, entiende cómo se hacen las películas, se ha memorizado los CV de montones de involucrados en la industria, y puede participar como un experto en el juego de “Six Degrees of Kevin Bacon.” Un crítico de cine profesional puede proveerte de todo tipo de información útil sobre una película, no importa si es buena o mala. Los críticos no están ahí simplemente para decirte “Thumbs Up” o “Thumbs Down”, ve esta o aquella película. Están ahí para ofrecerte el tipo de información que te permita tomar una decisión informada, decidir si quieres o no ver tal o cual película, y en caso de que decidas verla, que puedas salir de la sala con una apreciación y un entendimiento más profundo sobre ella. Haz lo que hago yo: leer montones de reseñas luego de que veas una película. Esto definitivamente podrá darte una perspectiva nueva y diferente sobre lo que acabas de ver.”

 

Y aprovecho para repetir la máxima de Roger Ebert:

“¿Cuál es la labor de un crítico de cine? Un crítico debe incentivar el pensamiento crítico, mirar más allá, ser un meteorólogo de tendencias sociales, elevar el discurso, enseñar, informar, entretener, inspirar, generar empatía, pero también no temer a generar rechazo.”

 

Amén.

Friday, December 25, 2009

Public Enemies [Michael Mann, 2009]

Public Enemies “To stay alive or die, that is our greatest drama” – Howard Hawks.

Michael Mann es desde hace años el representante por excelencia del director que trabaja para Hollywood, pero estrictamente  bajo sus propios términos.

¿Qué otro director puede darse el lujo de que un estudio le financie una Miami Vice, un proyecto personal disfrazado de película de acción de $150 millones de dólares?

Mann es un craftman consumado, que aún trabajando para el sistema presenta en todos sus proyectos de forma inconfundible y sin compromisos sus ideas y los temas que le obsesionan. Su sello personal es claramente identificable sin que ello necesariamente dé al traste con las posibilidades comerciales de sus trabajos. De ese tipo de autor quedan muy pocos exponentes, junto a Mann podrían destacarse directores como Steven Soderbergh, David Fincher, y [debatiblemente] Tim Burton.

La principal característica del cine de Mann, la cual muchos lamentablemente terminan denostando como “estilo sobre sustancia”, es su deseo ante todo de crear una atmósfera particular, un mood absorbente que es tan o más importante que los personajes que la habitan.

Hace unas semanas, comparaba el myth-making que Kathryn Bigelow realiza con sus personajes con el de Mann, y las similitudes son innegables. Los protagonistas de Mann también son todos arquetipos de algún tipo; policías, ladrones, estrellas de boxeo, periodistas íntegros, y todos, ya sean buenos o malos, son líderes y los mejores en lo que sea que hagan.  Por ello, todos sin excepción terminan cargando figurativamente con el peso del mundo en sus hombros, estando dispuestos a darlo todo en nombre de su código moral.

El personaje más recurrente en su filmografía es el del forajido, el outcast que se expresa a través del crimen o la violencia. Mann parece obsesionado con romantizar y mitificar este personaje, todo ello mientras lo deconstruye y nos lo presenta en su escencia más pura, muy similar a como lo hiciera John Ford en su concluyente obra The Man Who Shot Liberty Valance, película que Mann ha citado repetidamente como una de sus mayores influencias temáticas y estilísticas.

Como en Liberty Valance, y al igual que en otros trabajos suyos como Ali, The Last of the Mohicans y hasta la propia Heat, Public Enemies es otra película sobre cómo el tiempo, la geografía y la percepción pública dan forma a la creación de un personaje mítico.

Public Enemies

Eligiendo a una estrella tan carismática como Johnny Depp, Mann mitologiza a John Dillinger, el último gran bandido “independiente” antes de que el crimen organizado se convirtiera en otra gran corporación sin rostro. Lo pone en pantalla como una figura trágica, como una figura -el gangster- tan representativa de la cultura norteamericana como el mismo cowboy.

Como sucede en las grandes historias donde los antihéroes son romantizados al punto de convertirse en héroes, Mann nos presenta a hombres como Frank Nitti como los verdaderos villanos, individuos que buscaban blanquear el crímen escondiéndolo detrás de operaciones legítimas. Haciendo esto, personajes como Dillinger se convertían en  las víctimas de este cambio de modelo de negocio, al hacer desaparecer al gangster como operador individual anónimo con un código moral bien definido, y colocando en su lugar a la gran corporación anónima que sólo busca lucrar a toda costa. Dillinger es visto como un tipo de criminal “superior”, porque es un iconoclasta que trabaja según sus propias reglas y no las de un nuevo orden de criminal sin personalidad ni “ética”.

En plena época de la gran depresión, John Dillinger se convirtió en un símbolo de transgresión y no conformismo. Figuras como él se aprovecharon de la animadversión de la gente hacia las instituciones bancarias que apenas cuatro años antes se habían llevado de encuentro el fruto toda una vida de trabajo, y con cada golpe o con cada escape de prisión, la aprobación del público hacia un hombre que se atrevía a desafiar a un sistema más corrupto que él crecía.

Public Enemies es una despedida melancólica a este tipo de criminal, y para hacerlo, Michael Mann sigue a su manera el patrón de las grandes películas de gangsters de los años 40, primero elevando al personaje a un status casi de Dios, pero luego ir mostrando paulatinamente su descenso en influencia, poder, hasta finalmente verse sólo y traicionado por los que una vez fueran sus amigos y aliados.

Como suele suceder a todo esteticista dedicado, Mann a veces sufre de que en lugar de que su intención estilística [recientemente el uso del video HD en lugar de celuloide] se funda visualmente sin distraer ni llamar la atención a sí misma, el resultado es el contrario, y el espectador se concentra en el cómo y no el qué. A Tim Burton, por ejemplo, viene sucediéndole lo mismo desde hace unos años, y es que cuando un realizador alcanza crear un estilo tan distintivo, es imposible desasociarlo del mismo, y en el camino los detalles más sutiles terminan perdiéndose.

El uso del video HD podrá verse como un fetiche, pero aquí su uso es novedoso y apropiado. Como audiencia, ya tenemos una preconcepción de cómo debe verse este tipo de pieza de época. Estamos acostumbrados a ver eras como los años 30 a través del prisma del filme, aquí Mann intenta destruir esa preconcepción y mostrarnos este mundo con una nueva visión estética. Aquí caemos en cuestión de preferencias personales, pero creo que el video tiene un uso primordial: nos hace ver hechos históricos de forma más vívida, pero también más misteriosa por una razón – en este caso, el video HD no se parece a nada que hayamos visto antes. El atrevimiento de Mann es tal, que lo que se propone hacer es una especie de redescubrimiento y redefinición de la imagen, una imagen a priori conocida e identificable, pero que a partir de ahora veremos como nueva. Un ejemplo es el tiroteo en el bosque: la noche y la oscuridad nunca se habían visto -aunque suene contradictorio- tan brillante y luminosa. Estamos viendo a estos hombres y mujeres de otra época no como parte de una realidad lejana, ajena a nuestra propia experiencia, sino como algo que sucede aquí y ahora frente a nosotros.

Depp Dillinger

Hacia el final, hay una escena importantísima, quizás la más importante de toda la película, sacada literalmente de la historia real del personaje. En ella, Dillinger se encuentra en el Biograph Theatre de Chicago viendo la película Manhattan Melodrama, protagonizada por Clark Gable, William Powell y Myrna Loy. Michael Mann estructura los primeros dos tercios de la película como preparación para la llegada de esta escena. Hasta este momento, el personaje se había mantenido remoto y enigmático, tan difícil de leer y de descifrar como una de las cajas fuertes que robaba. Este es otro punto a destacar y que muchos detractores utilizaron para atacar la película, ¿cuál es el punto de tomar a un personaje tan carismático y hacer que el actor más carismático de todos lo encarne de forma tan fría y lejana? Así como Mann se propone redescubrir la imagen de la época, también se propone desafiar la imagen que tenemos de los mitos creados por el boca a boca y por los medios de comunicación, algo muy similar a lo que hiciera Andrew Dominik en otra película extraordinaria como The Assassination of Jesse James hace dos años.

En el Hollywood de aquel entonces, había dos clases de películas de gangster: las de Warner Brothers y las de la MGM. Manhattan Melodrama era una película de MGM, que a diferencia de las de Warner que tomaban un enfoque más realista y oscuro,  se enfocaba en el glamour y la opulencia en la que vivían los gangters y sus dames.

Mientras ve la película, Dillinger entiende dos cosas: primero, que jamás será como Blackie, el gangster interpretado por Clark Gable. La escena sirve como un anti-espejo en el que Dillinger no se ve reflejado, y entiende que aunque Blackie y él pertenecen al mismo mundo, jamás serán iguales. Lo único que los une y los afinca es una mujer, en este caso Myrna Loy [en la cual el personaje de Marion Cotillard está obviamente moldeado], y segundo, sirve para que tenga el obligatorio momento de claridad mental que tienen todos los antihéroes de las películas de gangster y cine negro: el criminal vive en tiempo prestado, y el suyo ya se agota.

La manera en la que Mann establece ese momento, desde la sensible interpretación de Johnny Depp a la labor de edición, es absolutamente sensacional, el trabajo de un maestro en total control de sus poderes como realizador cinematográfico.

Pero momentos tan inspirados como ese encontramos desde el principio, partiendo con el escape de prisión que abre la película con una contundencia y una fuerza inusitadas, el cual concluye con otro momento de importancia vital, en el que Dillinger se encuentra cara a cara con la muerte, más cercana que nunca. Mann utiliza el tema de la mortalidad y su presencia casi fantasmal para los hombres como Dillinger, creando con ello un arco narrativo que se cerrará triunfalmente con la secuencia en el cine Biograph.

Manhattan MelodramaMarion Myrna Loy

Goodbye, Blackie.

Utilizando de manera ejemplar la técnica del montaje, Mann nos regala una escena donde corta intermitentemente entre el rostro de Marion Cotillard, más bella y frágil que nunca, con el de Myrna Loy en Manhattan Melodrama, logrando crear nuevamente un paralelismo que resalta las similitudes entre ambas realidades. Aquí, director e intérpretes se lucen, demostrando sólo con una serie de miradas y reacciones a dos hombres, Blackie y Dilliger, y dos mujeres, Eleanor y Billie, que se encuentran perdidos en el mundo, sólos y llegando a la terrible conclusión de que lo han perdido todo.

Public Enemies opera en dos niveles, es a la vez una oda a un tiempo pasado de la historia reciente de una nación, a los hombres que forjaron parte del carácter que hoy conocemos como norteamericano, pero también es una visión moderna y un comentario urgente sobre la corrupción burocrática, el crimen organizado en complicidad con las autoridades, una meditación renovada sobre la mentada “guerra contra el terror”, que no es más que un show en el que se persiguien figuras que al momento de su captura ya no tienen la relevancia de antaño.

Michael Mann juega con un género y con nuestras expectativas de lo que podía hacer con él, dejando en el aire a los que estaban esperando que su película fuese un blockbuster veraniego de persecusiones y disparos, centrada en una actuación estrambótica de una estrella dada a darlas. En su lugar nos encontramos con  una película de tesis, meditativa, contemplativa, la sumatoria de todas las obsesiones de un autor, uno de los más importantes de la cinematografía moderna.

Una película ignorada a la que el tiempo dará su justo lugar. De lo mejor del 2009.

 

Bye Bye Blackbird – Peggy Lee

Thursday, December 24, 2009

An Education [Lone Scherfig, 2009]

Carey Mulligan Paris 

Jenny, la encantadora protagonista de An Education, encarnada por Carey Mulligan, es la clase de personaje que actrices como Katharine Hepburn, Jean Arthur, Priscilla Lane y [más que ninguna otra]  Audrey Hepburn convirtieron en un arquetipo.

Las comparaciones que han generado el personaje de Jenny y la propia Carey Mulligan con la persona [tanto dentro como fuera de la pantalla] de Audrey Hepburn en particular, no son gratuitas. El hecho de que Hepburn creó EL prototipo de la heroína/ingénue testaruda pero adorable, vulnerable pero feroz, inocente pero vivaz, con ganas de comerse el mundo y llevarse todo por delante pero a la vez aterrorizada de ello, la elevó a ser el mito que es hoy, el ícono de referencia imperdurable que trascendió al propio celuloide. Su calidez, el aura de inocencia y sofisticación que irradiaba se mantienen inigualadas, pero cada cierto tiempo, y con la complicidad de la prensa que siempre se ha empeñado en encontrar el o la “próxima ___________”, aparece un intérprete que es capaz de transmitir, ya sea intencionalmente o no, algo muy similar.

Jenny vive en Londres junto a sus padres, tiene 16 años, y el año es 1961. Ni hablar de revolución sexual [eso sí, el Londres de los “Swingin’ Sixties” estaba a la vuelta de la esquina], y mucho menos de la feminista [también en camino], así que para su futuro inmediato, Jenny tiene dos opciones: encontrar un buen hombre con quien casarse, o seguir la voluntad de su padre y entrar a Oxford, lo que también eventualmente se traducirá en encontrar un buen partido.

En su mirada y sonrisa como Hepburn en películas como Roman Holiday, Sabrina y Funny Face  Carey Mulligan y su Jenny demuestran una madurez y una inteligencia más allá de su edad biológica. Los muchachos de su edad y la escuela le aburren terriblemente. Prefiere escuchar discos de Juliette Bréco y soñar con París y películas francesas a estudiar latín y pensar en Oxford, por lo que cuando llega a su vida un hombre que le ofrece todo lo que tanto anhela, incluyendo vivir una vida adulta a sus 16 años, su vida da un giro absoluto.

An Education es una historia simple contada de una manera simple, pero con dinamismo, elegancia y un exquisito sentido de ritmo narrativo. Esto gracias a dos cosas: primero su directora, la danesa Lone Scherfig emulando en partes iguales el desenfado de la nouvelle vague francesa y el espíritu del cine inglés de los 60 [ver Darling de John Schlesinger y The Knack…and How to Get It de Richard Lester], y segundo, a uno de los mejores guiones del año, autoría de Nick Hornby, el mismo creador de la base literaria de dos comedias tan sofisticadas como brillantes como About a Boy y High Fidelity.

La cinta comparte con aquellos dos trabajos de Hornby la presencia de un protagonista brillante, que utiliza la música, la literatura y el arte en general para definirse a sí mismo, pero sobre todo para definir la manera en que desea que la sociedad lo perciba - “I LOVE the Pre-Raphaelites!” exclama Jenny en una escena.

Sin restar méritos a Scherfig, más que de dirección, el éxito de películas character-driven como An Education recae en personajes como Jenny, una presencia brillantemente delineada, escrita e interpretada, quien representa a la perfección las contradicciones de la juventud y el deseo de crecer y madurar a la fuerza: a sus 16 años, Jenny es una chica de mundo pero sin experiencia, con mucho temple, pero a pesar de ello es un pez fuera del agua dentro del mundo en que creció y del que comienza a conocer, inteligente más allá de sus años pero no sabia. Como dice en una escena importantísima para demostrarnos su transformación de niña a cuasi-mujer, “I feel old, but not very wise.”

An Education

Jenny anhela crecer más que cualquier otra cosa en el mundo, lo que Hornby aprovecha en su guión para hacer una meditación salpicada del mejor y más punzante wit del sentido del humor inglés, mostrándonos que el hombre que la “educará” más allá de los libros es uno que a pesar de doblarle la edad, mentalmente se niega a dejar de ser un niño hedonista. An Educaction es la historia de una niña que quiere convertirse en mujer lo más pronto posible, y de un hombre que por fin encontró a quien no lo haga sentirse culpable de actuar y pensar como niño.

David, interpretado por Peter Saarsgard, es un personaje que se niega a enfrentar las responsabilidades de la vida adulta, y encuentra en sus amigos tan aéreos como él – y ahora en Jenny – el escape perfecto para encontrar validación en permitirse caprichos que van desde irse a París un fin de semana, o tratar el cortejo de una muchacha 20 años menor que él como un juego. Más que de la propia Jenny, David está enamorado de la persona en que él mismo se convierte cuando está junto a ella. En un momento, fascinado por la sed de conocimiento de Jenny, dice “Isn't it wonderful to find a young person who wants to know things?”. Esto para nada es Lolita, es un romance destructivo, pero no en esas dimensiones.

El grupo de interpretaciones es extraordinario, encabezado por Carey Mulligan en la actuación femenina del año. Las otras dos actuaciones más destacables del conjunto pertenecen a Olivia Williams, en un personaje que parece una variación [aún más reprimida] de su inolvidable Miss Cross de Rushmore, y Rosamund Pike, más bella que nunca, y quien parece un clon de la Catherine Denueve de los años 60, haciendo la mejor versión de la “dumb blonde” que he visto en mucho tiempo. Estos dos personajes en particular son importantes porque sirven para representar las dos variaciones de la misma mujer en la que Jenny puede convertirse dependiendo de las elecciones que tome en este momento de su vida – los libros y el intelectualismo, o la falsa excitación de la high life de carreras de caballos, subastas y nightclubs londinenses.

La atracción de Jenny hacia un hombre como David al principio podría parecer problemática, pero no es sólo poner nuestras mentes en el contexto del papel de la mujer en los años 60, en comprender el deseo de escalar socialmente a un estrato más deseable; es también el entender que An Education es una observación sobre la fragilidad y la vulnerabilidad de una joven en la época en que comienza a descubrirse a sí misma, el momento en que es más complicado distinguir lo real de lo ilusorio, cuando lo único que se desea es un futuro alejado de lo ordinario y lo aburrido que se ha conocido hasta ese momento.

Además de todo lo anterior, An Education es también una historia sobre nuestra curiosidad innata como seres humanos, especialmente durante nuestra juventud, sobre la importancia de encontrar “una educación” en todas nuestras experiencias, dejándonos la pregunta eterna de que si la que se encuentra en los libros y los salones de clase es la que verdaderamente cuenta.

An Education es una de las mejores películas del año 2009.

 

On the Rebound  Floyd Cramer 

 

You've Got Me Wrapped Around Your Little Finger – Beth Rowley

Sunday, December 20, 2009

Máscara contra Cabellera

BigelowCameron

Kathryn Bigelow y James Cameron durante el rodaje de Strange Days.

Escogí la peor semana para ausentarme. En menos de cinco días anunciaron sus Top 10 desde Ebert hasta Manohla Dargis, nominaciones de los Golden Globes y SAG, y premios de los críticos de New York, Los Angeles, Chicago y Boston. Como la mentalidad de ganado y el deseo de parecerse al Oscar es una maldición de la que ni los propios críticos [sobre todo los norteamericanos] se escapan, ya hay constantes que se repiten una y otra vez: The Hurt Locker y Kathryn Bigelow [¡sí!], Up in the Air [bien], Carey Mulligan por An Education [¡sí!], Meryl Streep por Julie & Julia, George Clooney por Up in the Air, Jeff Bridges por Crazy Heart [¡sí!], Mo’Nique por Precious [horror], y Christoph Waltz por Inglorious Basterds [¡sí!].

Pero la batalla más interesante será la de los exes visionarios. Si existe la justicia, esta batalla terminó antes de comenzar, con Kathryn Bigelow como triunfadora.

 

Por otro lado, esta semana fue una carrera de resistencia: soportar un frío de hasta –13 grados, 7 pulgadas de nieve, 14 películas y 1 obra de teatro en 8 días, y eso sin contar todas las otras actividades no fílmicas.

Desde ya puedo decir que los puntos más altos fueron Fantastic Mr. Fox, An Education y A Serious/Single Man; los más bajos Invictus y Nine. Con Avatar todavía no decido lo que fue, pero punto alto definitivamente no.

Los próximos días serán intensos.

Monday, December 14, 2009

Hiatus

On the Town

Frank Sinatra, Gene Kelly y Jules Munshin no se equivocan en On the Town de Stanley Donen cuando dicen que Nueva York es la mejor ciudad del mundo.

Aunque la ciudad tiene una cara totalmente diferente para cada estación, a pesar del intimidante frío, estoy convencido que estas fechas son la época perfecta para visitarla, para verla con su rostro más hermoso y cuando más tiene que ofrecer a quien la visita.

A partir de hoy, este blog entra en una breve pausa, pero al regreso, esperen comentarios de todo lo que habré visto por allá, incluyendo An Educaction, Up in the Air, Nine, A Single Man, A Serious Man, Fantastic Mr. Fox, Avatar y otras más. También comentarios sobre el revival en Broadway del musical A Little Night Music protagonizado por Catherine Zeta Jones y Angela Lansbury, y si la suerte me sonríe y logro conseguir entradas, también de la producción de la compañía de teatro de Sidney de A Streetcar Named Desire, encabezada nada menos que por Cate Blanchett haciendo de Blanche Dubois.

Para seguir mis aventuras -fílmicas y no- por la ciudad, pasen por aquí.

Friday, December 11, 2009

Antichrist [Lars von Trier, 2009]

Lars Von Trier copyIt was strange the audience was booing…I’ve been waiting for that for a long time!” – Lars von Trier.

Abucheos en Cannes, vómitos en Toronto, convulciones y desmayos en Nueva York. Esas han sido algunas de las reacciones del público en los festivales en los que se ha presentado Antichrist, el nuevo trabajo del provocateur extraordinaire danés Lars von Trier.

Llegué a Cannes tres días después de su presentación, pero hasta los choferes de autobuses [en Cannes TODO el mundo es cinéfilo] no hablaban de otra cosa. De todas las ocasiones en que von Trier había visitado la Croisette, ninguna había provocado reacciones tan fuertes.

En la infame rueda de prensa luego de la primera presentación, la cual muchos llamaron más entretenida que la misma película, un periodista inglés exigió indignado a von Trier que explicara qué lo había compelido a hacer una película tan reprensible. ¿Su respuesta? “Soy el mejor director del mundo.” 

Además de los cuestionamientos por sus alegadamente gratuitas escenas de mutilaciones sangrientas y sexo explícito, la principal fuente de ataques hacia Antichrist es precisamente la misma que von Trier viene arrastrando desde que sorprendiera en el mismo Cannes con Breaking the Waves: su rampante misoginia.

Todas sus películas desde entonces se centran en un personaje femenino que deberá sufrir lo indecible, someterse a toda clase de humillaciones y maltratos, todo para alcanzar su redención y la de sus semejantes en un mundo cruel que se aprovecha de los más débiles. Desde Bjork en la genial Dancer in the Dark a Nicole Kidman en Dogville, sus heroínas han debido enfrentarse, frente y detrás de cámara, a todos los infortunios que el terrible von Trier pone en sus caminos.

Luego de trabajar con él, Bjork juró que jamás haría otra película, Catherine Deneuve se niega a hablar de su experiencia en Dancer in the Dark, Patricia Clarkson dijo que era un hombre perturbado con serios trastornos mentales, y Nicole Kidman se va por las ramas de la diplomacia cuando se le pregunta por qué no quiso trabajar nuevamente junto a él en Manderlay, secuela de Dogville. Se habla de que su propia esposa salió llorando desconsolada del estreno de Dogville en Cannes al sentirse demasiado identificada con en el personaje interpretado por Nicole Kidman.

Y como von Trier es un contestatario nato, Antichrist podría verse como una especie de [retrasada] respuesta a esas acusaciones. Más que misógina, se puede decir que Antichrist es una película sobre la misoginia, pero en el transcurso es imposible no notar a un realizador demasiado entusiasmado con su tema.

Antichrist 1

“La naturaleza es la iglesia de Satanás” dice el personaje de Charlotte Gainsbourg o su marido, interpretado por Willem Dafoe, en una escena. Esa naturaleza incluyendo también al cuerpo humano. Naturaleza y hombre [o mujer, en este caso] son uno.

Según el postulado de von Trier, Dios, o una fuerza superior positiva, nos crea, y luego nos suelta en el campo de juego controlado por la fuerza superior negativa opuesta. Como ineludiblemente pasamos a formar parte de esa naturaleza maligna, el libre albedrío no existe y todos terminamos siendo piezas de juego de ese ser maligno dentro de su “iglesia”.

El personaje de Gainsbourg, quien al igual que el de Dafoe no tiene nombre, se dedicó a escribir una tesis llamada “Gynocide” sobre este tema, basándose en el sufrimiento de la mujer a través de los siglos, pero al parecer, este sufrimiento no es del todo inmerecido. “La naturaleza provoca a la mujer a cometer actos terribles”, dice en otra escena.

Luego de la muerte accidental del hijo de ambos y pasar un mes confinada a un hospital psiquiátrico, el personaje de Dafoe, quien  es psiquiatra terapeuta, propone que se marchen a la cabaña en el campo en la cual trabajó en su tesis. Este lugar, al que llamán Edén [primera alegoría cristiana], por alguna razón genera un terror paralizante al personaje de Gainsbourg. Dafoe piensa que la mejor manera de salir de su crisis emocional es enfrentando ese miedo en una serie de prácticas psiquiátricas supuestamente revolucionarias que terminan convirtiéndose en un juego perverso, en una especie de “sexorcismo”.

Antichrist es una película tan audaz y provocadora, tan la obra de un autor absolutamente entregado a una idea y una visión, que a primera vista es imposible no sentir respeto y admiración por ella. Pero a la vez, la idea central es tan disparatada y reduccionista, tan obvia en el sentido de ser exactamente lo que sus detractores esperarían como respuesta de un director acusado de sádico, misógino y perturbado, que es imposible tomarse todo lo que sucede en ella en serio y no verlo caer en la autoparodia. Cuando alguien se toma lo que está diciento con tal seriedad, sin el menor atisbo de ironía, es casi un hecho que caerá en momentos de hilaridad no intencional, como la ya infame escena en la que un zorro literalmente dice “Chaos Reigns!”.

El caos debe reinar para que el personaje de Dafoe, arrogante, y quien demuestra repetidamente que ve a su esposa como alguien inferior a él,  entienda que sólo abrazando la irracionalidad de su mujer podrá sobrevivir en este mundo sin reglas en el que von Trier los ha colocado.

A través de sus estudios, el personaje de Gainsbourg termina internalizando toda una historia de cómo la mujer ha sido subyugada por el hombre a través de los tiempos, y con ello se convierte en la representación misma del mal que criticó en su tesis - una mujer castrante [¡literalmente!], histérica, que sólo es capaz de manifestarse a través de un deseo sexual enfermizo y destructivo, con el que von Trier se da gusto mostrando todo. Y así pretende que dejen de llamarlo misógino.

La alegoría religiosa es extensa, desde contratar a un actor como Dafoe que ya había interpretado a Jesucristo, al que en una escena vemos en un sepulcro con todo y piedra en la puerta y del cual sale resucitado, hasta la presencia de tres seres que es fácil deducir representan a los tres reyes magos, pero que en lugar de llegar a celebrar una nueva vida, llegan a anunciar la muerte literal y simbólica.

Lars von Trier ha sido comparado con Michael Haneke por mucho tiempo, las similitudes entre ambos son innegables. La diferencia principal entre ambos estriba en que aunque ambos exploran ideas muy afines en su cine, Haneke las presenta de forma mucho más compleja y madura, integradas de forma orgánica en su estructura narrativa, mientras von Trier a veces parece mucho más interesado en lanzar ideas e imagenes chocantes para provocar una reacción visceral en el espectador, ser chocante y provocador porque sí.

Von Trier se vanagloria de ser un provocateur, un revolucionario, el “mejor director del mundo” como dijo en Cannes, pero hay una diferencia abismal entre negarse a sucumbir por una convicción personal a los convencionalismos tanto morales como cinematográficos, y hacerlo sólo para conseguir notoriedad y dar de qué hablar.

En su subtexto, como todo el cine de von Trier, Antichrist es una película temáticamente rica, pero que para hallar esa riqueza demanda mucho, muchísimo de su audiencia. Lars von Trier se dispara a sí mismo en el pie desincentivando una lectura más profunda al crear una obra que más que una disertación seria, parece hecha con el propósito único de provocar, de transgredir, pero provocar horror y rechazo no es lo mismo que provocar reflexión.

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